Difamación e injuria en la Web

+ + +

Difamador (del lat. diffamāre) El que desacredita a alguien, de palabra o por escrito, publicando algo contra su buena opinión y fama.

Injurioso (del lat. iniuriāre) El que agravia, ultraja con obras o palabras.

+ + +

Números IP's utilizados desde el Estado de Virginia, Estados Unidos de Norteamérica

71.253.238.214
71.253.241.47
71.253.238.64
71.253.202.229
71.253.195.38
71.253.192.187
71.253.235.212
71.253.243.118
71.253.198.196
72.82.107.140
72.82.109.24
72.82.114.231
72.82.111.77
72.82.111.76
72.82.110.170
72.82.107.197
72.82.119.77
72.82.116.126
72.82.117.219
72.82.116.179
72.82.112.247
72.82.104.10
72.82.117.22
72.82.107.163
72.82.109.220
72.82.117.222
72.82.110.60
96.233.211.51
96.233.214.186
96.233.214.126
173.59.129.11
173.59.129.40
209.163.125.99

"La historia de la infamia está siempre inconclusa por los capítulos de oprobio que escribe gente dominada por espíritus oscuros y malvados.

Muchos de estos demonios lanzan llamaradas cuando sus palabras y mentiras quedan al descubierto por la verdad y la razón, y entonces sus propias llamas los consumen.

En el ínterin, hay personas ingenuas o incautas que se aproximan a observar la falsa luminosidad de sus planteamientos; algunos quedan deslumbrados y, equivocadamente, se adhieren a causas impropias.

Otros más avispados o inteligentes se retiran a tiempo para no ser alcanzados por el fuego proveniente de acciones canallescas de quienes piensan que tienen derecho a destruir honras y reputaciones bien ganadas.

Es la sempiterna lucha entre la verdad y la mentira, entre vileza y nobleza. En definitiva, la confrontación entre quienes se apoyan en la rectitud de sus actuaciones y aquellos que se valen de todo tipo de retorcimientos para lograr determinados objetivos.

El insulto, una pendiente resbaladiza que conduce con irresponsable facilidad hacia la difamación e injuria, constituye un claro reflejo de impotencia y desesperación ante la falta de argumentos sostenibles en el tiempo y el espacio.

En su prepotencia, fruto en gran medida de la nociva mezcla de pasiones e intereses, algunos quedan atrapados entre sus angostas fronteras y pierden la chaveta.

Faltos de sensatez y serenidad, se regodean en el uso repetido de la afirmación dañina y mendaz, pero cometen un grave error al subestimar la capacidad de reacción de los blancos escogidos para dirigir sus injustos ataques.

Piensan que pueden vivir permanentemente cometiendo atropellos y disfrutando de impunidad porque menosprecian la posibilidad que tiene la gente de advertir el carácter avieso y deliberado de sus desafueros.

Como se le atribuye haber dicho en alguna ocasión a Erasmo de Rotterdam:

-He dejado en el tintero los nombres propios. Si alguien se siente aludido, es su conciencia que lo acusa-."